
Para poder tener una visión clara de la realidad de la educación física en nuestros tiempos, se suponen actuales, el recorrido que vamos a hacer por la Historia no va a ser puramente “histórico”, desde el punto de vista de fechas y sucesos, sino que también vamos a pararnos en entender las corrientes filosóficas y sociales que llevaron a la educación física por los derroteros en los que se encuentra actualmente.
De ahí la necesidad de estudiar las diferentes doctrinas, corrientes y teorías anteriores a las actuales, para poder entender el por qué de las que seguimos, así como la posibilidad de entender que todo cambio tiene sus razones y sus beneficios y consecuencias. Esto supone el poder tener una visión general de la Educación Física para poder modificar nuestros planteamientos tras un estudio y una nueva perspectiva, si se ve oportuno.
El propósito es:
-Clarificar el sentido actual del cuerpo humano en la sociedad.
-Discutir analogías y diferencias entre las corrientes actuales y sus posibilidades de integración.
-Considerar las posibilidades de integración de la educación física en la educación primaria de nuestro país.
LA CULTURA DEL CUERPO
No nos cabe duda de que el cuerpo es en los últimos tiempos, una manifestación omnipresente en la vida ordinaria. Dejando al lado las conductas profesionales del espectáculo y los deportes podemos observar en la vida diaria de una ciudad:
-Gente con indumentaria deportiva en cualquier sitio.
-Gente corriendo por parques y jardines
-Gimnasios, pistas de squash, polideportivos y piscinas climatizadas llenas a rebosar.
-En la vida laboral y de ocio está constantemente incluido el cuidado del cuerpo de alguna manera, bien como relax o como intención directa de hacer o practicar algún deporte.
Todo esto, con objetivos marcados desde perspectivas totalmente diferentes para cada persona. Cada una a buscado realizar actividad física en función de sus propios intereses, tratando de dar funciones diferenciadas a la educación física y a los deportes:
-Por razones puramente estéticas, de representación ante los demás y ante nosotros mismos.
-Por razones agonísticas, para demostrar la destreza, crear un rol marcado ante la sociedad
-Por razones de higiene y salud, para la conservación y mejora de la salud, la prevención de enfermedades, disfunciones o accidentes.
-Por razones educativas y formativas, para la mejora de la condición físico – motriz, anatómico – funcional.
-Por razones hedonísticas y catárticas, o de liberación de tensiones y restablecimiento psíquico.
-Por razones de compensación, en referencia a las restricciones del medio –sedentarismo-…
-Por razones comunicativas y sociales, con el interés de interrelacionarse con otros individuos de la especie
Todos buscamos un uso del cuerpo por alguna razón, desde el momento en que le damos una importancia a la existencia y conservación del mismo, llegando en ocasiones al “culto excesivo” del mismo.
Pero, ¿por qué hemos llegado a estos derroteros, cuando hasta hace poco las perspectivas respecto al cuerpo eran inexistentes, e incluso a veces destructivas y negativas?
Por el cambio social desde la agricultura y la industria al sector de servicios, donde el esfuerzo físico ha pasado a las posturas forzadas e incómodas y el estatismo, con lo que se necesita una compensación en el orden motriz y dinámico.
El avance de la tecnología, lo que ha llevado a jornadas laborales más cortas y mayor cantidad de tiempo libre, jubilación más tempranas y vacaciones más largas, sin una educación lógica en el ocio.
El aumento de las retribuciones económicas y la masiva y atractiva oferta de productos de ocio y disfrute, como alternativa a la falta de educación en el tiempo libre.
La exaltación del cuerpo como medio de disfrute y liberación.
Todos estos argumentos y muchos más favorecen la necesidad de la actividad física y motriz desde muchas perspectivas, como ya hemos visto, siendo necesaria la educación a través de la misma para no llegar a conseguir los efectos contrarios no pretendidos. Esto es, la CULTURA CONTRA EL CUERPO.
LA CULTURA CONTRA EL CUERPO.
Todas estas perspectivas anteriores nos llevan a entender que existe una realidad y una necesidad clara de necesitar y usar la actividad física como un medio para satisfacer determinadas necesidades.
Pero de la misma forma, esa necesidad de satisfacer necesidades inmediatas no ha venido acompañada de una educación que oriente al individuo hacia una optimización de los resultados pretendidos. Esto es, la incultura del cuerpo nos lleva a obtener, en nuestra sociedad, los resultados no apetecidos; los anti-resultados, llegando a obtener una cultura que va contra el cuerpo.
Se pueden ver ejemplos claros y diversos de frecuentes agresiones, que en ocasiones pueden llegar a la propia destrucción del mismo, o a situaciones irreversibles a niveles no sólo materiales, sino también psíquicos.
Generalmente, esta cultura contra el cuerpo surge del aprovechamiento de esta necesidad por parte de los poderes políticos, sociales, religiosos y económicos.
La referencia religiosa al cuerpo, llevando al extremo la dualidad de lo espiritual como satisfactorio y positivo, frente a lo corporal como oscuro y dañino. Determinadas tendencias a la excesiva disciplina y castigo corporal, estableciendo restricciones anómalas al organismo…
La vida laboral y económica también cambia las perspectivas hacia el cuerpo. Horas en posturas y situaciones contraindicadas, pasividad y sedentarismo, constante competitividad que se llega a transferir a terrenos que se salen de lo económico y se arraiga en lo meramente personal… sustentado en ocasiones, si no siempre en los intereses políticos que buscan crear necesidades superfluas para el incremento económico.
La falta de educación en la cultura física supone un hándicap ante la creación de una necesidad de sentirse joven, verse joven o tener un aspecto ante los demás acorde a los estereotipos generados por las corrientes de la moda. La sociedad y la publicidad crean demandas a las que las personas tienden a satisfacer, pretendiendo hacerlo sin la adecuada formación, con lo que a veces los excesos o el mal uso del trabajo físico lleva a la destrucción del mismo, incluso por insatisfacción al no conseguir superar la demanda de la moda.
“En todos los dominios de la vida social, el cuerpo se convierte cada vez más en el objeto y el centro de ciertas preocupaciones tecnológicas e ideológicas. Ya en la producción, ya en el consumo, en le espectáculo o en la publicidad, el cuerpo se ha convertido en un objeto que se trata, se manipula y se explota. En el cuerpo convergen múltiples intereses sociales y políticos de la actual civilización técnica”. (Brohn. J.M)
Con lo dicho, parece quedar de manifiesto la radical ambigüedad de la sociedad actual y su cultura hacia el cuerpo.
De ahí la necesidad de estudiar las diferentes doctrinas, corrientes y teorías anteriores a las actuales, para poder entender el por qué de las que seguimos, así como la posibilidad de entender que todo cambio tiene sus razones y sus beneficios y consecuencias. Esto supone el poder tener una visión general de la Educación Física para poder modificar nuestros planteamientos tras un estudio y una nueva perspectiva, si se ve oportuno.
El propósito es:
-Clarificar el sentido actual del cuerpo humano en la sociedad.
-Discutir analogías y diferencias entre las corrientes actuales y sus posibilidades de integración.
-Considerar las posibilidades de integración de la educación física en la educación primaria de nuestro país.
LA CULTURA DEL CUERPO
No nos cabe duda de que el cuerpo es en los últimos tiempos, una manifestación omnipresente en la vida ordinaria. Dejando al lado las conductas profesionales del espectáculo y los deportes podemos observar en la vida diaria de una ciudad:
-Gente con indumentaria deportiva en cualquier sitio.
-Gente corriendo por parques y jardines
-Gimnasios, pistas de squash, polideportivos y piscinas climatizadas llenas a rebosar.
-En la vida laboral y de ocio está constantemente incluido el cuidado del cuerpo de alguna manera, bien como relax o como intención directa de hacer o practicar algún deporte.
Todo esto, con objetivos marcados desde perspectivas totalmente diferentes para cada persona. Cada una a buscado realizar actividad física en función de sus propios intereses, tratando de dar funciones diferenciadas a la educación física y a los deportes:
-Por razones puramente estéticas, de representación ante los demás y ante nosotros mismos.
-Por razones agonísticas, para demostrar la destreza, crear un rol marcado ante la sociedad
-Por razones de higiene y salud, para la conservación y mejora de la salud, la prevención de enfermedades, disfunciones o accidentes.
-Por razones educativas y formativas, para la mejora de la condición físico – motriz, anatómico – funcional.
-Por razones hedonísticas y catárticas, o de liberación de tensiones y restablecimiento psíquico.
-Por razones de compensación, en referencia a las restricciones del medio –sedentarismo-…
-Por razones comunicativas y sociales, con el interés de interrelacionarse con otros individuos de la especie
Todos buscamos un uso del cuerpo por alguna razón, desde el momento en que le damos una importancia a la existencia y conservación del mismo, llegando en ocasiones al “culto excesivo” del mismo.
Pero, ¿por qué hemos llegado a estos derroteros, cuando hasta hace poco las perspectivas respecto al cuerpo eran inexistentes, e incluso a veces destructivas y negativas?
Por el cambio social desde la agricultura y la industria al sector de servicios, donde el esfuerzo físico ha pasado a las posturas forzadas e incómodas y el estatismo, con lo que se necesita una compensación en el orden motriz y dinámico.
El avance de la tecnología, lo que ha llevado a jornadas laborales más cortas y mayor cantidad de tiempo libre, jubilación más tempranas y vacaciones más largas, sin una educación lógica en el ocio.
El aumento de las retribuciones económicas y la masiva y atractiva oferta de productos de ocio y disfrute, como alternativa a la falta de educación en el tiempo libre.
La exaltación del cuerpo como medio de disfrute y liberación.
Todos estos argumentos y muchos más favorecen la necesidad de la actividad física y motriz desde muchas perspectivas, como ya hemos visto, siendo necesaria la educación a través de la misma para no llegar a conseguir los efectos contrarios no pretendidos. Esto es, la CULTURA CONTRA EL CUERPO.
LA CULTURA CONTRA EL CUERPO.
Todas estas perspectivas anteriores nos llevan a entender que existe una realidad y una necesidad clara de necesitar y usar la actividad física como un medio para satisfacer determinadas necesidades.
Pero de la misma forma, esa necesidad de satisfacer necesidades inmediatas no ha venido acompañada de una educación que oriente al individuo hacia una optimización de los resultados pretendidos. Esto es, la incultura del cuerpo nos lleva a obtener, en nuestra sociedad, los resultados no apetecidos; los anti-resultados, llegando a obtener una cultura que va contra el cuerpo.
Se pueden ver ejemplos claros y diversos de frecuentes agresiones, que en ocasiones pueden llegar a la propia destrucción del mismo, o a situaciones irreversibles a niveles no sólo materiales, sino también psíquicos.
Generalmente, esta cultura contra el cuerpo surge del aprovechamiento de esta necesidad por parte de los poderes políticos, sociales, religiosos y económicos.
La referencia religiosa al cuerpo, llevando al extremo la dualidad de lo espiritual como satisfactorio y positivo, frente a lo corporal como oscuro y dañino. Determinadas tendencias a la excesiva disciplina y castigo corporal, estableciendo restricciones anómalas al organismo…
La vida laboral y económica también cambia las perspectivas hacia el cuerpo. Horas en posturas y situaciones contraindicadas, pasividad y sedentarismo, constante competitividad que se llega a transferir a terrenos que se salen de lo económico y se arraiga en lo meramente personal… sustentado en ocasiones, si no siempre en los intereses políticos que buscan crear necesidades superfluas para el incremento económico.
La falta de educación en la cultura física supone un hándicap ante la creación de una necesidad de sentirse joven, verse joven o tener un aspecto ante los demás acorde a los estereotipos generados por las corrientes de la moda. La sociedad y la publicidad crean demandas a las que las personas tienden a satisfacer, pretendiendo hacerlo sin la adecuada formación, con lo que a veces los excesos o el mal uso del trabajo físico lleva a la destrucción del mismo, incluso por insatisfacción al no conseguir superar la demanda de la moda.
“En todos los dominios de la vida social, el cuerpo se convierte cada vez más en el objeto y el centro de ciertas preocupaciones tecnológicas e ideológicas. Ya en la producción, ya en el consumo, en le espectáculo o en la publicidad, el cuerpo se ha convertido en un objeto que se trata, se manipula y se explota. En el cuerpo convergen múltiples intereses sociales y políticos de la actual civilización técnica”. (Brohn. J.M)
Con lo dicho, parece quedar de manifiesto la radical ambigüedad de la sociedad actual y su cultura hacia el cuerpo.